Entrevista con Estefanía Pérez

Entrevista con Estefanía Pérez

Para los que me conozcáis, ya sabéis que tengo una pequeña cruzada con la industria del fitness.

En relación a la mujer, es aún más complejo. La relegan de las máquinas, y el marketing se apodera de ella

Cuando nos fijamos en ciertas redes sociales, las chicas "fitness" acaban promoviendo una forma de entrenar poco eficaz, lo cual sólo empeora la situación.

Este no es el caso de Estefanía, que fue capaz de superar una anorexia y mejorar su físico y su autoestima con la ayuda del entrenamiento de fuerza.

mujer y entrenamiento

- Buenas Estefanía, me alegra mucho tenerte por aquí, ¿Podrías contar un poco tu     historia para el que no te conozca?

Buenas Sergio ! 

La verdad que mi historia en el mundo de las pesas empezó más bien como una necesidad.

Me explico, con 15 años padecí una enfermedad bastante dura como es la anorexia nerviosa (y posterior hígado graso).

Tuve que dejar la hípica y otros deportes (que llevaba años practicando).

Después de dos años de dura recuperación, pude volver a hacer deporte, pero aún sentía que no tenía confianza, quería volver a sentirme ágil y sobre todo fuerte.

Esta última palabra fue clave en mi total recuperación. Así que pregunté a un par de amigas si querían apuntarse al gimnasio, la respuesta fue muy típica:

"No, eso es para hombres".

Y claro está, me apunté yo sola. Al principio fue un caos, no sabía hacer nada, me acuerdo del primer día como si fuera ayer mismo jeje. Me senté en la bici, pero enseguida vi que eso no era para mí.

Luego empecé a leer, informarme y se me encendió la "bombilla" de empezar a trabajar la espalda y el tríceps. Mi confianza fue creciendo y la satisfacción que sentía al saber que cada vez era más fuerte era inexplicable.

Fui variando de una rutina a otra, pasando (como muchos supongo) por las típicas Weider, al final encontré a un entrenador que pudo ayudarme de cara a mejorar tanto mi fuerza como mi composición corporal.

cambio

- Mencionas que sufriste anorexia, ¿Podrías contarnos un poco más sobre que ocurrió y por qué llegaste hasta ese punto?

Por dónde empezar ...

Es una enfermedad que, sin darte cuenta, llega un momento que te atrapa y oscurece toda tu vida. Todos sabemos que con quince años comenzamos a tener un montón de inseguridades. Los cánones de belleza que nos vende la sociedad no ayudan a que tengamos una buena percepción sobre cómo debería ser nuestro cuerpo realmente, y si es una opción saludable. 

Siempre he sido una persona muy perfeccionista y en ese momento mi estado físico distaba mucho de lo que yo percibía como "ideal". Quise empezar a "tonificar", comencé a leer de donde no debía, a creerme mitos tan habituales como dejar de comer hidratos para adelgazar, muchas proteínas y poca grasa, etc...

Otro de mis grandes errores, fue fijar mi objetivo en base a una cifra, en base a la tan temida báscula.

El rechazar muchos alimentos unido a que mi actividad física era alta (practicaba hípica a nivel competitivo y running) llegó un momento en el que me vi con 36 kilos de peso corporal para 1,63m de estatura.

Estaba abstraída del mundo, me llevaba a mi misma y mis propios pensamientos cargados como si de una mochila de piedras se tratará. Es tan difícil, quieres cambiar, odias tu situación, pero por miedo no lo haces. Es una sensación que sino la sufres jamás se entenderá.

Me dispuse a recuperar mi vida y a volver a ser la persona feliz que siempre fui, comenzando por reincorporar todo tipo de alimentos a mi dieta, aprendiendo a cocinar, a apreciar los sabores y la variedad. Fue algo muy duro, y una lucha muy grande, pero valió la pena, se puede decir que, tras dos años, volví a nacer.

- Después de haber superado una enfermedad tan seria como la anorexia, y superar muchos mitos a los que las mujeres se tienen que enfrentar hoy en día, ¿Qué consejo darías a todas esas chicas que no están muy decididas?

Salir de esa época "oscura" también me enseñó muchas cosas, como que lo que marque la báscula es insignificante en relación a las cosas tan preciosas que tiene la vida.

A que una cifra no es sinónimo de felicidad. A que belleza y salud no es sinónimo de delgadez sino de fortaleza, confianza y de ganas de vivir y comerte el mundo.

Por ello, si alguien que está pasando por lo mismo me está leyendo, te pido que por favor me escuches, que pierdas el miedo, que es la única forma de ver la luz al final de un túnel que puede ser eterno.

- Para conocerte un poco más, aunque sé que el entrenamiento de fuerza es una de tus pasiones, ¿estudias o trabajas en algo relacionado?

No, actualmente voy a empezar el tercer curso del grado Filosofía, Política y Economía. Poco tiene que ver con este mundo del deporte. Aun así, me gustaría compatibilizar mis estudios universitarios con algo en relación al deporte o la nutrición, que lleva siendo mi pasión unos tres años ya.

Me gustaría poder dedicarme a ayudar y asesorar a personas que buscan sentirse mejor con ellas mismas, ganar confianza y sentirse más ágiles me parece una forma preciosa de poder influir positivamente en la vida de una persona. Trabajo por el que sin duda me levantaría encantada cada día.

- Desde luego, poder trabajar en lo que te gusta es una elección. A parte de los beneficios a nivel de composición corporal, el entrenamiento de fuerza también tiene repercusiones positivas en tu autoestima, ¿Cuál es tu opinión personal, te ha afectado de forma positiva?

Como he explicado antes, sentirme fuerte era una de las cosas que más anhelaba. Es inexplicable la satisfacción que un par de barras y discos pueden darte. De hecho, si profundizamos un poco es una metáfora de lo que puede ser la vida.

"Trabajas cada día por un objetivo, por una progresión, por ir mejorando día a día".

A juicio personal, cuando entrenas con un objetivo estético, los resultados tardan meses, incluso años en llegar, pero cuando lo haces por ser fuerte, cuando sigues una progresión, cada día es un día nuevo. Es algo mucho más palpable, es una lucha diaria contra la barra y contra tus miedos.

- En un artículo hablé de los beneficios del entrenamiento de fuerza en las mujeres. Según me has comentado, al principio cometiste varios errores ¿Cuáles fueron?, ¿Qué consideras que hiciste mal?

Al principio cometí todos los errores del mundo y más. He tenido épocas de todo tipo.

Al principio del todo, al apuntarme al gimnasio creo que cometí el mayor de todos: hacerlo sin ayuda de un buen profesional, y no me refería a que me diesen un papel con una rutina impresa, sino a alguien que me enseñará a entrenar bien, a saber cómo tenía que hacer retracción escapular, a cómo calentar de forma adecuada...

Por ende, me fiaba de afirmaciones como: "no entrenes torso que te vas a poner como un hombre, Hulk, agg ¡peligro!" gran, gran error. De hecho, ahora la espalda es una de las partes de mi cuerpo que más me gustan, y me arrepiento de no haber entrenado más los hombros, los tríceps y los pectorales de cara a tener una banca más potente. Y, sobre todo, me arrepiento de no haber comenzado a realizar los básicos desde el día uno.

Más adelante, cometí otro error, realicé una definición por mi cuenta, en la que nunca jamás dejé las pesas (las necesito como respirar jeje) pero sí que me hinche a horas y horas de cardio, que junto con una dieta insuficiente y desequilibrada me dejó con un cuerpo flácido y sin formas, que distaba mucho de lo que yo estaba buscando.

Por último, después de eso, me puse a hacer un volumen para compensar lo que hice, pero para variar volví a hacer las cosas mal, y todo por no estar bien informada. Cogí 10kgs en tres meses, ya que pensaba que en volumen era comer todo lo que podías, luego me di cuenta que no era lo adecuado, y menos para una mujer, que su capacidad de desarrollo muscular es bastante menor.

Volví a definir con un ayuda de un profesional, y ya empecé a entrenar fuerza (lo mejor que he hecho desde que empecé en el mundo del fitness).

- Mucha gente piensa que el entrenamiento de fuerza en mujeres te pone bruta y musculosa, de hecho, tú misma lo has mencionado. ¿Has dejado de sentirte femenina en algún momento?

¿Entonces los hombres que no van al gimnasio son femeninos? Me parece una simplificación muy pobre la verdad.

La verdad que siempre he sido un poco bruta, para que vamos a negarlo. Siempre me ha gustado mucho dar todo de mi, aunque me doliera, me acuerdo jugando al béisbol hace muchos años, que me desgarré la rodilla y seguí jugando.

Pero también he de decir que jamás me he sentido tan femenina como desde que empecé a entrenar.

Imaginemos, ponemos en una coctelera: confianza y seguridad que ganas a raíz de entrenar. La sensación de que te superas cada día, de que cada vez eres más fuerte y funcional.

Todo ello unido a un buen físico no sólo es femenino, sino que a mi parecer también es sexy.

- En el gimnasio, las mujeres quedan relegadas a las máquinas y a las clases colectivas, ¿Qué opinión tienes sobre ello?

Yo pasé por todas las máquinas del mundo, de hecho, mi criterio de cara a apuntarme a un gimnasio era que tuviese multipower, patada de glúteo y abductor sentado.

Hoy en día después de haber descubierto por fin los ejercicios multiarticulares, creo que las que deberían quedar relegadas son las máquinas.

Tampoco creo que sean el diablo, depende mucho de la situación y de los objetivos de cada uno, pero creo que no tienen un patrón de movimiento natural y que a largo plazo para una persona natural no son la mejor opción.

Creo que deberían usarse exclusivamente para algún ejercicio accesorio, pero sigo pensando que no son imprescindibles, nada que no pueda darte unas barras, discos y mancuernas.

- Sabiendo que la industria del fitness ejerce mucha presión sobre la mujer, además del entorno (amigos y familia), ¿Qué consejo le darías a una mujer que quiere empezar para que confíe en ella y poder superar toda esa presión?

Lo diré como se lo diría a una amiga:

"Cree en ti, y en tus posibilidades ya que probablemente vayan más allá de ir conjuntada al gimnasio y hacer unas cuantas series de glúteo y hombro. Te sorprenderías de todo lo que podrías llegar a ser capaz de hacer, sudar y ponerte roja no te hace estar fea.

No son solo pesas, sino oportunidades para superarte día a día. Olvídate de miradas y comentarios absurdos. Céntrate en disfrutar del deporte, aprende a valorar el esfuerzo y llegará un día en el que el físico y la confianza que buscabas dejará de ser un sueño, para ser una realidad."

- La menstruación en la mujer interfiere en el rendimiento, personalmente, ¿Cómo te afecta?, ¿Sueles adaptar el entrenamiento en base a ello?

Es cierto que durante los días de la menstruación sientes una sensación de pesadez como si llevarás cuatro días sin dormir, como si tuvieras un alien en la tripa que quiere salir...

Personalmente, yo notó cierta falta de energía los días pre-menstruales, más que durante el período de sangrado. Durante esos días intento mantener la progresión de cargas que me toca, aunque me cueste un poco más. Más adelante cuando la progresión sea más exigente quizás meta días más livianos de cara a una supercompensación para la semana posterior, que me notó con muchas más fuerzas.

- Actualmente, ¿cómo llevas tu alimentación, sigues alguna "pauta" o...?

Desde mayo, me he pasado todo el verano tratando de mantenerme, pero a medida que iba incrementando la intensidad de los entrenamientos con una ingesta de 2.200 calorías perdí grasa y gané algo de músculo (he desafiado a la termodinámica jeje).

Actualmente voy a subir la ingesta de calorías hasta llegar a un superávit, ya que estoy en un % de grasa que para ser una mujer es bastante bajo y considero que no es sano ni adecuado. A todos nos gusta vernos rajados, con la piel como chicle, pero existen infinidad de cosas más importantes que un % graso determinado.

Hemos de encontrar el perfecto equilibrio entre salud, estética y rendimiento. Y es que un cuerpo sano y fuerte siempre va a ser más bonito que uno seco y pegado, pero débil.

Así que ahora empezaré a ganar peso, pero esta vez no cometeré los mismos errores que cometí en el primer volumen que realicé, y, además, lo aprovecharé para mejorar el rendimiento y tratar de meter más kilos a la barra.

- Personalmente, soy una persona que sigue la dieta flexible y la apoya, siempre que esté bien realizada, ¿Cómo te ha afectado la dieta flexible a tu relación con la comida?

Desde que acabé la definición en mayo, después de haber hecho cien mil y una dietas guiadas prometí que jamás volvería a comer lo que pusiera en un papel.

Más que nada porque no creo que el concepto <dieta> signifique eso. Yo entiendo dieta como hábitos alimenticios. Por ello, veo muy poco sostenible y, de hecho, perjudicial enseñar a una persona a comer lo que pone en un papel como si fuese un robot.

En su lugar, creo que se debería promover una forma de comer saludable equilibrada y variada. Basada fundamentalmente en alimentos naturales y cocinados en casa. Por ello, creo que la dieta flexible, que puede adaptarse a todo tipo de objetivos es una herramienta que bien utilizada puede enseñar a la gente a apreciar la gran variedad de alimentos que existen, a aprender a cocinar y a tener una relación más sana con la comida.

Si un plato es colorido y viene de la madre tierra, es saludable seguro.

- ¿Cuáles son tus objetivos a corto y largo plazo?

A corto plazo me encantaría poder levantar dos veces mi peso corporal en peso muerto, y por supuesto mejorar la técnica de todos los básicos, en especial la de sentadilla que me trae de cabeza.

Tengo pensado comenzar una rutina enfocada a la mejora de la verticalidad de esta, cuidando cada detalle y con alta frecuencia, para poder mejorarla al máximo de cara a un futuro.

A largo plazo, lo único que pido es salud y pocas lesiones para poder seguir disfrutando de un deporte como es el Powerlifting.

Que cuando haya pasado un par de años pueda mirar atrás y reírme de aquella sentadilla que podía llamarse de cualquier forma menos así. En definitiva, mirar atrás y sentirme orgullosa de haber luchado cada día por ser más fuerte y eficiente.

- Me habías comentado que querías competir en powerlifting, ¿Cuál es tu objetivo?, ¿Que marcas tienes actualmente y a que cifras te gustaría llegar?

Tengo que tomarme máximos en breves, yo estimo que el peso muerto estará sobre los 100, la banca rondará los 40 y la sentadilla los 70. Ahora sólo puedo compararlo con mi yo de junio donde mis marcas eran: 70 en peso muerto y con muy mala técnica, 30 en banca y ni siquiera 50 en sentadilla profunda.

Aún son marcas muy prudentes, pero lo importante es el progreso y sobre todo las ganas. Las ganas de seguir mejorando y subir esos números como la espuma. El objetivo está claro, algún día poder llegar a ser competitiva en powerlifting.

Me gustaría algún día alcanzar 130 en peso muerto, mi peso corporal en press banca y los 100 en sentadilla. Y para ello, trabajar y trabajar.

Objetivos claros, mente dispuesta y mucho tiempo por delante.

- Muchas gracias Estefanía por dedicarnos tu tiempo, y por compartir tu experiencia. Un saludo y un abrazo, ha sido un placer.

El placer es mío.

Agradezco muchísimo la oportunidad que me has dado para poder compartir mi experiencia personal, espero que sirva para desmentir muchos mitos y que pueda servir de ayuda a alguien que esté en la misma situación que yo estuve.

Por cierto, os recomiendo seguir a Estefanía Pérez en Instagram.

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